Se le podría llamar decepción, yo prefiero llamarlo impotencia. Esos momentos de la adolescencia en el que no sabes por que te sucede todo a ti, por que la vida es tan injusta o ni siquiera si hay una persona que te comprende. Por que seguro que todos hemos tenido un momento así y hemos pensado que sería el fin de nuestra existencia.
Sin embargo vuelves a caminar sin importarte las veces que tropieces con la misa piedra.
En eso consiste la vida, en caerte mil veces y levantarte siempre una más.

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